SQUIDLIAN

Creo que cualquier persona que juegue The Biggest Brain en Facebook puede sentir cierto grado de respeto hacia mi ahorita. Todos los demás, talvez un poco de lástima jajaja. Y es que llevo unos días (aha Mel, llevas como 2 semanas seguidas) jugando religiosamente, con mi café de las 10 am (que se rellena automáticamente, lo juro) mientras las muchachas aspiran mi recámara y me ven gritarle a la pantalla cosas como ‘piiiiiiiiinche conejooooooo’ o ‘eran catorce, no trece,  imbéeeeecil!!!’. Logré hacer 2750 puntos después de como 200 juegos, lo que me convirtió en Squidlian. Estoy hasta arriba de mi pirámide en este momento, pero se que en muy muy poco tiempo Jim me va a superar porque 1. tiene que ser mejor que yo en mate (cualquiera es) y es igual de… perserverante. Con perseverante quiero decir que le gusta perder la misma cantidad de tiempo que a mi. Y ese es mi mérito, la verdad. (Me encanta cuando la gente escribe 1. y luego se pierde en la idea y ya nunca escribe 2.) Ya estuvo bien de que las cosas se me den estirando la mano. Ese juego idiota es una prueba de que cualquiera puede hacer lo que se proponga; si yo puedo sumar 45 y 72 en menos de 2 segundos (ahorita no pude), todo es posible. Me siento honrada y dichosa como Benito Juárez con este logro. A little background. 

Durante mis 6 años de secundaria y prepa, presenté cada extraordinario de mate. E intercalados entre los años, también algunos de física, química, y estadística, espolvoreados en los de mate como confetti.

En fin, me costaron trabajo todas las materias que están construidas sobre los cimientos de las matemáticas, y que tienden a verse inútiles en el calor del momento (el momento siendo la opción de ir al cine con los amigos que sí recibieron genes para hacer este tipo de sinapsis con facilidad pero no tener el descaro para pedir permiso por lo reciente del pago de los exámenes), pero que con la madurez emocional adquieren cariño porque a fin de cuentas sí contribuyen en la forma de pensar del individuo. La verdad esto es algo que leí porque todavía no tengo la madurez emocional del individuo ni estoy segura de que mi forma de hablar tiene un patrón que se puede graficar o tendencias equiláteras. Me gusta la palabra individuo, me imagino un hombre parado en una isla de un metro cuadrado, solo, con una palmera. 

Cada septiembre, abría mi cuaderno nuevo, forrado y cuadriculado, y escribía en la portada el nombre de la materia, con diez colores y a veces polvito (cualquier niña que no haya tenido de moda usar polvito para hacer letreritos no tiene un gramo de feminidad jajaja), luego el nombre del maestro o maestra, quienes por cierto, siempre eran personas peculiares. A veces con tics, a veces con una forma daltónica u ofensiva de vestirse, a veces con mood swings tan impredecibles como  las cosas que escribían en el pizarrón, a veces con una incapacidad total de llevarla en paz con su pelo… No se si todos los maestros de matemáticas están obligados a hacer un juramento de nunca volver a ser personas normales. Me gusta pensar que sí, y me lo merezco, después de haberles duplicado el sueldo durante tantos años. 

Lo interesante es que en clases particulares, cuando por educación tenía que poner atención, porque era la única a la que le estaban hablando, me acababa gustando. No gustando tipo ‘porfa déjeme varias de estas ecuaciones de segundo grado de tarea… y que no se valga resolverlas con fórmula general, va?’, pero gustando a fin de cuentas. Mi profesor particular resultaba ser el titular de la materia, cosa que ya nunca se permitiría, pero mi escuela era más rural que ahora, y varias veces durante la clase se preguntaba ‘… entonces por qué reprobó..?’, tanto que ya era una pregunta retórica, y nunca dejaba de sorprenderse. Creo que la primera vez que me dio clases particulares tocó el timbre y se ajustó la corbata sintiéndose una Ann Sullivan hecha y derecha, y a medida que pasaron los días se dio cuenta de que no era exactamente un triunfo hacerme entender cosas. No era taaaaaan bruta. 

De cualquier forma, cada septiembre, que llegaba con todas las bases necesarias para la nueva materia, bastaban tres días para que le perdiera el hilo a un tema nuevo y como snowball effect, me creaba lagunas que me impedían obtener más de 5.9 como calificación final. Y llegaba el fin de año y ahí estaba yo, con un cheque semi-arrugado y que había presenciado varias discusiones violentas entre mis papás y yo, pagando extraordinarios en las cajas de la escuela, con todos los burros del salón. Quienes tengo la esperanza de que recuerden esto y se digan ‘Si es cierto… por qué Melisa se iba a extraordinarios todos los años? No era tan tonta como nosotros, según yo… Viste que ya es Squidlian en The Biggest Brain?’

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11 comentarios

Archivado bajo AGUA

11 Respuestas a “SQUIDLIAN

  1. vfarill

    1.No me habia dado cuenta que no habias puesto un numero 2. hasta que no lo mencionaste. Ah, yo a un individuo lo imagino mas bien como un avatar de un hombre vestido de saco, corbata y con portafolio en un clima terriblemente soleado.
    😉

  2. ane

    jejeje y para ser mas femenina tendrias que utilizar un algodoncito para pintar con el polvito y que tus dedos no se manchen jajajjaja

  3. ane

    oye pues bueno melll felicidades por estar en el numero uno de muchas piramides. y otra cosa no se te olvide mencionar a crisogono, que durante un semestre nos hizo reir demasiado, digo aparte de enseñarnos algo de fisica!
    lunar, calva, papada, panza, dedo…. jajajjajajjajajjjjaja

  4. glasswing

    jajajajaja en retrospectiva lo adoro.

  5. Zorobabel

    Recuerdo las matemáticas como algo muuuy agradable. De verdad disfrutaba las clases (en que ponía atención) y alguna vez me quedé haciendo problemas de Física cuando ya había terminado la tarea. Genialidad? No. Era simple gusto por lo elemental pues las matemáticas de secundaria y prepa lo son tanto como unos huevos rancheros con frijoles y tortillas azules, muy buenas, pero normales.
    Nunca he entrado a Facebook, aunque sé que su fundador es un universitario fanático de las matemáticas y la programación.
    1 + 1 = 3 (esa sí es genialidad, sobre todo para los contadores que deben arreglar y cuadrar las cuentas).

  6. glasswing

    Pues sí, si me obligo a reconocerlo, resolver un problema complejo me dejaba una sensación similar a la del final de una buena película. Pero siempre he trabajado mejor bajo presión y creo que en el fondo disfrutaba esos cursos intensivos, más que diluidos en el semestre.
    Entra a Facebook. No vas a crecer, pero te va a entretener. El chiste es que aprendas a controlar las horas que pasas ahí.
    Ya que lo logres dime cómo le haces. 🙂

  7. No se tu, yo soy un NEUROBOT con 4020 cm3 en 112 veces jugadas

  8. cesar

    hola, yo tmb tengo el squidlian jeje lightray12@hotmail.com agregame sera interesante

  9. DIEGO

    YO TAMBIEN SOY SQUIDLIAN EN BIGGEST BRAIN Y TAMBIEN HE PERDIDO DIAS EN ESTO, PERO ESA TRISTEZA NO SE COMPARA CON LA FELICIDAD DE HUMILLAR A UN ENGREIDO.

    JAJAJAJA ES UNA LOCURA DE JUEGO

  10. juan pablo orellana

    yo hice 2751 jajajaja en 20 juegos

  11. juan pablo orellana

    naaa, es broma me tarde mas de 100

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