Con todo respeto

Hoy fui a una misa especial para alguien que ya no está entre nosotros y que el padre aseguró: no va a resucitar como lo hizo Jesús. No pude dejar de notar que la vestimenta del padre se parecía muchísimo a la de Walter Mercado- una especie de túnica con morados, dorados y tornasoles.

Me gustaron los detalles high-tech, como el micrófono-collar, y las guitarras electroacústicas. También me gustaron las canciones y las letras, y me pregunté si los del conjunto se juntaban a ensayar o si habían pensado en grabar un disco, y si en ese caso su competencia directa serían los discos de villancicos. Pensé que no sería mala idea poner una pantalla tipo karaoke para que más gente pudiera cantar las canciones, para una misa más gospel.

Siempre me llama la atención el ritual de las hostias y el vino. Me pregunté si cuando el padre se toma de hidalgo lo que queda en la copa piensa ‘bottoms up’ o una frase similar, y si alguna vez lavan el cáliz con agua y jabón o si sólo usan los trapitos blancos para secarlo. Siempre parece que queda limpísimo.

También pensé que definitivamente mi parte favorita es cuando tocan la campana mientras bendicen las hostias. Siempre trato de no voltear a ver a la persona que lo hace para imaginarme que el sonido viene directito de entre las nubes. Me gusta pensar que al final de la misa guardan la campana en una caja que dice ‘efectos especiales’.

Todo esto suena irrespetuoso y hereje. 

La verdad es esta: me gusta el momento de dar la paz, y cuando lo hago, lo hago con todo el corazón. También me gusta el momento en que las personas regresan de haber comulgado y las veo sin que se den cuenta mientras meditan. No se si ante Dios o ante los demás, pero ante mi, por más insignificante que sea, vuelven a nacer y yo vuelvo a creer que la gente cambia o tiene ganas de cambiar. Pienso en lo que sea que los atormente: una discusión, un sentimiento negativo, una reacción agresiva… y los admiro porque yo paso por lo mismo y nunca le rindo cuentas a nadie.

Y sé que pago mi penitencia de una u otra manera, lo quiera o no, pero no tengo la humildad para reconocerlo ante alguien más. Los veo y pienso que lo que sea que hayan hecho, seguro no es tan grave como escribir lo que acabo de escribir.

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2 comentarios

Archivado bajo AGUA

2 Respuestas a “Con todo respeto

  1. No capté el tono herético de la primera parte, en verdad. De hecho creo que la misa es un ritual con muchos elementos, algunos más profundos que otros, pero, dentro de todo, muy bien armado en la estructura de lo sagrado y lo ritual.
    Creo que una misa bien llevada por un verdadero creyente de esa religión y que raye más espiritual que dogmático (que, de esos en el catolicismo creo que ya se extinguieron, incluyendo a curas), es una experiencia religiosa de las más bellas.
    Desgraciadamente el descrédito (bien fundamentado, desde luego) del catolicismo y la mala práctica de la mayor parte de sus creyentes, incluyendo a los que creen que lo hacen bien, ha logrado que la misa sea esa obligación para no ir al infierno… Sí, incluyendo la paz.

  2. jajajaja me morí de la risa! Yo siempre he pensado que las iglesias y las misas son unos rituales muy raros. Piénsalo: un hombre (casi siempre anciano, un patriarca) que viste una túnica morada con dorado y un sombrero de forma extraña que levanta una bebida al aire, en medio de un ambiente oscuro, con velas, donde la gente murmura y canta con ojos hipnotizados y teme a las figuras de cera que representan personas muertas con ojos en la mano o con lágrimas de sangre.
    brrrrr…..escalofríos.

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