Figura 1.1

Recibo la noticia ocasional de que estás bien y sigues pensando en mi. Sin preguntar la frecuencia sé que yo pienso igual en ti. Sigues con los ojos abiertos y cafés, la piel igual de lisa pero más oscura. Sigues con la misma mente que sigue sin poder gobernar al mismo corazón. Me sigues cautivando a distancia y a propósito, o ¿con qué otro propósito me mandarías noticias tuyas?

Yo también te sigo cautivando, aunque intente disfrazarlo de casual y lo niegue con horror si me preguntan. La verdad es que todo esto es parte de mi plan- el que tengo escrito en el inconsciente desde hace un par de lustros. Es como un túnel sin desviaciones, de una sola dirección, que recorro dormida y despierta, sin interés alguno en las paredes. Tracé en mi mente garabatos sin sentido un día que la lluvia me quitó las ganas de llorar y te mentí por teléfono; diciendo que te estaba dejando ir y que mi vida me importaba más que la tuya. Todo para hoy proyectarlo en mi lóbulo frontal, darle un nuevo significado y entender el lenguaje en el que está escrito. Todo para leer los diagramas e incisos con ansias y cafeína. Pero sobre todo con ganas de cocinar para dos y volver a sentir tu cara entre mis manos. 

‘Aquí es donde nos lo encontramos ‘por azares del destino’, y aquí es donde le recordamos por qué la vida nos volvió a juntar.’ ‘Estos son los zapatos, y estas son nuestras armas.’ ‘Estas son las debilidades que tenemos que esconder.’ Y me vuelvo a ver en el predicamento de qué parte de mi vida tengo que dejar ir. No te preocupes, no eres tú. No has sido ni cuando he tratado.

Levanto la mano para preguntar, y volteo a mi alrededor para darme cuenta que soy la única persona en mi cabeza, Soy la conferencista y la audiencia. Bajo la mano y se me quita cualquier rastro de pena. ‘¿Y si no me reconoce?’, pregunto. Me sonrío. ‘Eso no es posible, para bien o para mal,’ me contesta la otra versión de mi, la versión audaz, la versión sincera- ‘no has cambiado todo lo que quisieras.’ 

No me convenzo. Tres lustros más y ya estaríamos hablando de un cuarto de siglo. Hay mucho que perder, desde las ganas de vivir hasta la vanidad- el amor no correspondido envejece aún más que el tiempo. Bajo la mirada y tu mirada se me viene a la mente. Me da fuerza, lujuria y sed. Entiendo que aunque no valiera la pena, aunque no me gustara este juego, aunque quisiera de una vez por todas salirme, sería como tratar de evadir el aire en caída libre. Pregunto, ‘¿Y el mar?’

‘El mar no nos puede distanciar. El mar sólo ha servido para enfriar las cosas.’

No me lo creo. Pero no tengo otra explicación. Dejo de preguntar y me concentro en el diagrama.

 

 

 

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo FUEGO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s