San Lunes

No es un secreto que en México existe una grieta abismal entre las clases sociales. Básicamente, los que se defienden y los que no. Existen pirámides de varios pisos para representar niveles socioeconómicos pero creo que sin entrar en pormenores hay dos: el de los que van al súper una vez a la semana y el de los que van a la miscelánea una vez al día. 

Bueno, ese es mi sentimiento de hoy mártes, habiendo festejado sin querer el tercer San Lunes en lo que va del año. Y es que apenas hoy nos dimos cuenta de que Delia, nuestra querida (y no lo digo sarcásticamente) muchacha, sabe llorar a voluntad. Como Thalía en María Mercedes. Así, lágrimas. Y así, muchas. 

La suya es una historia un poco triste, y es más triste aún que es una historia común en su pueblo. Tiene un sobrinito: Braulio (nombre que me gusta mucho, y no tiene nada que ver con que su santo se festeja en mi cumpleaños (y no al revés), porque yo no celebro santos por la única, infantil, y egoísta razón de que mi nombre no tiene santo- aunque en esas ando). Resulta que Braulio es un niñito de 3 años que tuvo la hermanita de Delia en cuanto fisiológicamente le fue posible, con un novio muy poco sensible que una semana después del parto le dijo ‘Vámonos de aquí,’ a lo que ella respondió enamorada, ‘Sí’, y abandonó a Braulio con la buena o mala nutrición que pudiera darle una lata de Nido Kinder no formulada para alguien de su tamaño; then again- tampoco el caldo de frijoles que les dan desde antes de que sus tractos digestivos siquiera piensen en producir enzimas para leguminosas.

Braulio creció rolado entre familiares que lo fueron acomodando en sus ocupaciones. Para Delia es un hijo- más que si lo hubiera parido ella misma. Todo el dinero que gana es para él (y para tarjetas de teléfono, debo agregar). Prefiere llamarlo ‘mi bebé’, y no ‘mi sobrino’. Braulio está bien. Es un niño sano, nos consta. Lo mantienen gordito, obediente y con una gorra (de las Chivas) porque es sensible al sol (y porque le van a las Chivas). Pero Braulio también es el pretexto favorito de Delia para festejar a San Lunes. 

Nos encanta tenerla en la casa. No es raro oírla cantar. Parecería que habla sola, pero en realidad habla con sus amigas todo el día, desde su celular, con un manos-libres prendido a la casaca que usa para cocinar. Gasta alrededor de 400 pesos por semana en tarjetas de teléfono. Se sabe absolutamente todos los nombres y apellidos de la farándula mexicana, y no se pierde una sola de las telenovelas de las 7 a las 10. Me las ha contado todas. Tiene el nivel cultural de Paty Chapoy, pero no las palancas. Su forma de hablar es musical. A veces me gustaría grabarla. No lo digo en burla, es un arte lo que hace con el castellano.

Amparo es parte de la familia. Hemos ido a su casa, le hablamos en su cumpleaños, nos sabemos los nombres de sus seis hijos… y le hemos sugerido desde el segundo que ya no tenga más. Resulta que su esposo Miguel es de esos que dejan de ser hombres cuando dejan de embarazar a su esposa; y si alguien tiene algún problema con eso, dice que se lo digan en la cara. Lo pueden encontrar en su casa, el día y a la hora que sea, con unas cervezas encima. 

Amparo acaba de tener hace 3 años a una bebé y la llamó Dulce Guadalupe (nimodo que sólo Dulce o sólo Guadalupe).  Su hija mayor, Isabel, de 16 años, le regaló una compañerita de juego hace uno. En resumen, Amparo tiene una hija de 3, y una nieta de 1. Para mi sigue siendo un poco raro, pero seguramente nueve meses de embarazo ayudan a que uno vaya aceptando la idea despacito, y siempre es una ventaja poder pasarle la ropita de tu hija a tu nieta. 

No me importaría que pasaran todas estas cosas si pasaran porque las personas así lo quieren. Pero me cuesta trabajo entender que tantísimos niños son producto del machismo y la ignorancia, y que en cuanto ellos puedan van a cometer los mismos errores machos e ignorantes que sus papás.

Siempre pienso en cómo cambiar la situación, pero a lo más que he llegado es a que tomen pastillas anticonceptivas. Cuando mejor creo que voy, me doy cuenta de que es una pelea contra generaciones y generaciones de conformismo. Luego veo que estoy en el bando de los que se benefician y mantienen esa situación mediocre sin querer… pero más bien queriendo. 

En fin. 

Feliz San Lunes. Tiendan sus camas y pidan sushi.

I

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3 comentarios

Archivado bajo TIERRA

3 Respuestas a “San Lunes

  1. Rogelio Aldape de la Garza

    El lado bueno es de que nose preocupan tanto de como ser felices, por lo que leo estas mujeres afrontan su realidad y se ayudan entre ellas eso es bastante rescatable, mucho en estos tiempos.

  2. wow me encantó este post. Oye y a dónde se fue la mamá de Braulio?

  3. glasswing

    La mamá se fue al DF, pero luego regresó y vive con otro hombre.

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